El Artículo 2.1(c) del Acuerdo de París sobre cambio climático establece uno de sus tres objetivos de largo plazo: lograr que los flujos financieros sean compatibles con un desarrollo bajo en emisiones y resiliente al clima. Sin embargo, la falta de una visión compartida sobre cómo llevarlo a la práctica dificulta traducir ese objetivo en acciones concretas.
Para responder a ese vacío, Transforma propone una teoría del cambio que conecte objetivos, resultados, productos y actividades, de modo que gobiernos, reguladores, entidades financieras y otros actores puedan reconocer sus responsabilidades y articular intervenciones. La propuesta también subraya la importancia de que la transformación del sistema financiero prevista en el Artículo 2.1(c) avance de forma complementaria con el Artículo 9 del mismo Acuerdo, que establece las obligaciones de los países desarrollados de proporcionar y movilizar financiamiento climático para los países en desarrollo.
La teoría identifica cuatro resultados que podrían orientar ese trabajo: aumentar el financiamiento para el desarrollo bajo en emisiones y resiliente al clima, reducir gradualmente los flujos contrarios, facilitar transiciones justas y equitativas en los países en desarrollo, y ampliar la participación de los países y sectores económicos en los mercados financieros y su acceso al financiamiento. Así, el debate podría avanzar desde un inventario de iniciativas hacia decisiones más claras sobre qué cambios impulsar, quiénes deben participar y cómo dar seguimiento a sus contribuciones.
Consideraciones clave
- Establecer un marco multilateral impulsado por una teoría del cambio que vincule metas, resultados, productos y actividades. Este marco orientaría a los actores financieros sobre cómo integrar la consistencia financiera con los objetivos climáticos en sus operaciones y procesos de toma de decisiones, resaltar las responsabilidades diferenciadas de los países en desarrollo y desarrollados, e identificar intervenciones sin duplicar mandatos.
- Incorporar la acción nacional sobre el Artículo 2.1(c) en las contribuciones determinadas a nivel nacional, las estrategias de largo plazo y los planes de adaptación, vinculándola con parámetros presupuestarios, regulatorios y de supervisión para acelerar el flujo de capital.
- Preservar la complementariedad con el Artículo 9: alinear los flujos financieros no sustituye las obligaciones de los países desarrollados de proporcionar y movilizar financiamiento climático. El proceso debe reconocer las distintas capacidades y circunstancias de los países.
Consulta el documento de política completo para profundizar en los resultados propuestos, la aplicación de la teoría del cambio y sus implicaciones para la negociación climática.
El financiamiento no sólo actúa como un facilitador de la acción climática, sino que también es un área que, en sí misma, debe experimentar una transformación.
Fuente
López Carbajal, A., Watson, C., Rojas Laserna, M., Solano, J., Daza-Niño, N., Mateus-García, A., Salamanca, A., & Ramos, S. (2025). ¿Qué sigue para el artículo 2.1(c)? Una teoría del cambio y cómo aplicarla. Transforma.
La transformación del sistema financiero requiere más que movilizar recursos para la acción climática: también implica modificar las reglas y decisiones que orientan el capital. Una teoría del cambio puede ayudar a coordinar esas reformas y establecer responsabilidades, una propuesta que se alinea con la apuesta de Transforma por unas «Finanzas alineadas con una transición climática justa y resiliente».
De los compromisos climáticos a las decisiones financieras
Para la apuesta de Transforma por unas «Finanzas alineadas con una transición climática justa y resiliente», es fundamental que los objetivos climáticos se traduzcan en decisiones sobre cómo se regula y distribuye el capital. Las conclusiones del documento plantean cuatro líneas de acción para avanzar en esa dirección:
- Establecer un marco común: utilizar una teoría del cambio para conectar iniciativas financieras con procesos climáticos internacionales, aclarar las responsabilidades de cada actor y evitar duplicaciones entre instituciones.
- Evaluar el progreso financiero: vincular las metas climáticas sectoriales con el segundo Balance Mundial, que evalúa el progreso colectivo, para medir si los flujos financieros contribuyen a cumplir esos objetivos.
- Integrar la planeación climática: vincular los compromisos nacionales, las estrategias de largo plazo y los planes de adaptación con presupuestos, regulación y supervisión para orientar las inversiones hacia actividades compatibles con los objetivos climáticos.
- Preservar las obligaciones de financiamiento: asegurar que la transformación financiera no sustituya el deber de los países desarrollados de proporcionar y movilizar recursos para apoyar una transición climática justa en los países en desarrollo.
Avanzar en estas líneas podría contribuir a que la región cuente con decisiones financieras más coherentes con los objetivos climáticos, reconociendo las distintas capacidades de los países y la importancia de una transición justa y resiliente.


