Una transición energética que reduzca la producción de carbón, petróleo y gas no garantiza, por sí sola, una transición económica justa en Colombia. La menor explotación de estos combustibles podría afectar empleos e ingresos más allá de los territorios extractivos, debido a las relaciones productivas entre sectores y departamentos. El desafío consiste en acompañar ese cambio con nuevas actividades económicas y oportunidades para las personas y comunidades afectadas.
El Área de Energía de Transforma elaboró un modelo insumo-producto departamental con horizonte a 2035. En los escenarios de menor explotación de combustibles fósiles, se estiman hasta 448.000 empleos directos e indirectos perdidos a escala nacional; cerca del 79 % serían indirectos. El resultado refleja cómo la extracción de carbón, petróleo y gas sostiene la actividad económica en otros sectores, especialmente los servicios.
Frente a ese riesgo, se examinan inversiones en fuentes no convencionales de energía renovable, turismo de naturaleza y un cambio estructural en el sector agroindustrial. Sus posibilidades de generación de empleo varían según el tipo de inversión y la estructura productiva territorial. Por eso, diversificar la economía y desarrollar capacidades locales resulta fundamental para atraer inversiones que dinamicen las economías territoriales, mediante la distribución de los costos y las oportunidades de la transición.
Principales hallazgos
- Los territorios extractivos afrontan las mayores caídas relativas. En Arauca, Casanare, Cesar, La Guajira y Meta, la producción total podría reducirse entre 32 % y 38 % frente a 2022, con pérdidas estimadas de 114.000 a 141.000 empleos a 2035.
- Las pérdidas también alcanzan a las economías diversificadas. Bogotá, Antioquia, Valle del Cauca, Santander y Cundinamarca podrían perder entre 121.000 y 142.000 empleos, principalmente por las conexiones de manufacturas y servicios con la actividad económica de otros departamentos. Sin embargo, en términos relativos la caída del empleo es menos fuerte por la diversificación económica de estos territorios.
- Las inversiones renovables tienen límites para compensar el empleo. A escala nacional se proyectan alrededor de 75.000 nuevos empleos directos e indirectos por fuentes no convencionales de energía renovable; sin embargo, los puestos se concentran en la fase de construcción, generando pocos en la fase de O&M.
- La agroindustria concentra el mayor potencial de creación de empleo. Un cambio estructural que impulse métodos agroecológicos y manufacturas alimentarias podría generar cerca de 1,5 millones de empleos hacia 2035, es decir, un mayor potencial que el estimado para las nuevas inversiones energéticas.
La transición energética será justa si y sólo si hay una transición económica justa, y para ello se requiere un cambio estructural de la economía del país.
Los impactos económicos dependen de los vínculos entre departamentos
Los efectos de una menor explotación no dependen únicamente de cuánto carbón, petróleo o gas produce cada departamento. Los intercambios entre territorios hacen que una contracción en los sectores extractivos afecte a proveedores, manufacturas y servicios situados lejos de los principales yacimientos.
En los departamentos clasificados con afectación limitada se proyectan entre 130.000 y 163.000 empleos perdidos a 2035. En cambio, las zonas no interconectadas, con vínculos productivos interdepartamentales reducidos y poca extracción de combustibles fósiles, se registrarían pérdidas de entre 600 y 700 empleos. Esta diferencia evidencia la necesidad de considerar las estructuras económicas de cada región al planear su transición.
Empleo renovable: duración, capacitación y participación local
La instalación de parques solares y eólicos puede generar trabajo, pero sin asegurar que quienes dependían de la actividad fósil accedan a esos puestos. En La Guajira, Cesar y Meta, la reconversión y la capacitación laboral resultan importantes para que las nuevas oportunidades puedan beneficiar a la población local.
También importa dónde se compran los insumos. Alrededor del 85 % del gasto de construcción de proyectos solares y el 70 % del correspondiente a proyectos eólicos se destinó a importaciones de insumos. Esta condición ayuda a explicar la relevancia de desarrollar capacidades productivas locales para aprovechar esas inversiones.
Diversificación agroindustrial y nuevas oportunidades productivas
El cambio estructural agroindustrial examinado combina métodos agroecológicos con una mayor transformación de productos agrícolas en manufacturas alimentarias de vocación exportadora. El escenario contempla empleos vinculados a una modificación productiva de largo plazo, mientras que el turismo de naturaleza y los aceites esenciales de naranja representan otras posibilidades de diversificación.
Para ampliar las oportunidades fuera de los principales centros industriales, se propone crear clústeres departamentales de manufacturas alimentarias más allá de Bogotá, Antioquia y Valle del Cauca. También se recomienda incorporar contenido mínimo de manufacturas nacionales, como acero, aluminio y fibra de vidrio, en proyectos solares y eólicos.
La justicia económica no depende solamente del número de empleos creados. También importa su duración, dónde se crearían y la posibilidad que los territorios afectados desarrollen nuevas actividades productivas. Las diferencias departamentales y el peso de los empleos indirectos muestran por qué resulta necesario acompañar la menor producción de combustibles fósiles con diversificación productiva y reconversión laboral. Las proyecciones ofrecen elementos para orientar esas decisiones, pero no representan resultados exactos.
Consulta la publicación completa para profundizar en los escenarios departamentales, las estimaciones de empleo y las alternativas de diversificación económica hacia 2035.
Fuente
Ramírez, F., Saavedra, P., &; Castro, K. (s. f.). ¿Será justa la transición económica en el marco de la transición energética? Resultados a partir de un modelo insumo producto departamental para Colombia. Transforma.
Según las proyecciones para Colombia, los empleos asociados a nuevos proyectos de energías renovables no compensarían por sí solos las pérdidas de empleo derivadas de la menor explotación de combustibles fósiles. Para la apuesta de Transforma por una «Transición energética justa», la diversificación productiva es fundamental para ampliar las oportunidades económicas de las personas y los territorios afectados.
Prioridades para una transición económica justa en Colombia
La apuesta de Transforma por una «Transición energética justa» también implica transformar las economías que dependen de los combustibles fósiles. Las conclusiones del estudio plantean tres líneas de acción para orientar esa transformación en Colombia:
- Impulsar la agroindustria mediante métodos agroecológicos y clústeres departamentales de manufacturas alimentarias que amplíen la actividad productiva más allá de Bogotá, Antioquia y Valle del Cauca.
- Incorporar políticas de contenido mínimo nacional en proyectos solares y eólicos, aprovechando manufacturas ya existentes en el país, como acero, aluminio y fibra de vidrio.
- Adaptar la planificación a las estructuras económicas departamentales y acompañar los nuevos proyectos con reconversión y capacitación laboral para favorecer oportunidades a las poblaciones locales.
Avanzar en estas líneas podría ayudar a que Colombia afronte la reducción de los combustibles fósiles con una economía más diversificada, que genere oportunidades laborales de mayor permanencia y tenga en cuenta las diferencias entre territorios.


