La pérdida de naturaleza puede convertirse en un riesgo financiero, operativo, legal, reputacional y estratégico para las organizaciones. Por eso, las juntas directivas tienen un papel central en asegurar que las dependencias e impactos sobre la naturaleza entren en la toma de decisiones, de modo que puedan anticipar riesgos, reconocer oportunidades y proteger el valor de largo plazo.
Transforma organiza ese papel en seis frentes: entender cómo y dónde el negocio depende de la naturaleza; traducir esas relaciones en riesgos y oportunidades; integrar naturaleza y clima en una agenda de resiliencia; incorporar el tema en estrategia y gestión de riesgos; formular mejores preguntas a la administración; y fortalecer capacidades y rendición de cuentas.
El recorrido desplaza la naturaleza de un asunto aislado de sostenibilidad hacia una cuestión de gobernanza empresarial. La puerta de acción está en conectar información, decisiones de capital, presupuestos, debida diligencia e incentivos con una comprensión suficiente de las dependencias ecológicas y de sus posibles efectos sobre el negocio.
Key Recommendations
Estas cuatro recomendaciones sintetizan los seis frentes planteados para orientar la actuación de las juntas directivas.
- Conocer la exposición del negocio. La Junta debe identificar dónde la organización depende de la naturaleza y qué impactos genera sobre ecosistemas, territorios y comunidades, considerando operaciones propias, cadenas de valor y, para el sistema financiero, portafolios de crédito, seguros e inversión.
- Traducir dependencias e impactos en decisiones empresariales. La relación con la naturaleza puede generar riesgos físicos, de transición, reputacionales, legales y de mercado, pero también oportunidades vinculadas con innovación, nuevos productos, eficiencia en recursos, financiación sostenible, restauración de ecosistemas y acceso a capital.
- Integrar naturaleza y clima en una agenda de resiliencia. La degradación de ecosistemas puede aumentar la vulnerabilidad climática, mientras su protección y restauración pueden fortalecer la adaptación, la mitigación y la resiliencia del negocio.
- Llevar la naturaleza a la gobernanza del negocio. El tema no debería quedar aislado en sostenibilidad: debe incorporarse en estrategia, gestión integral de riesgos, presupuestos, incentivos, debida diligencia, decisiones de capital y relación con clientes, proveedores e inversionistas.
La naturaleza está emergiendo como un factor estratégico para la gestión de riesgos, la resiliencia y la creación de valor.
De la dependencia ecológica al riesgo empresarial
La naturaleza sostiene parte de la actividad económica mediante agua, suelos, alimentos, materias primas y servicios ecosistémicos. El primer paso para una Junta es reconocer esa base de dependencia y ubicar dónde se concentra la exposición de la organización.
Después, debe interpretar qué implican las dependencias y los impactos asociados. La lógica no es solo defensiva: junto con los riesgos pueden aparecer oportunidades para innovar, usar recursos con mayor eficiencia, desarrollar productos o acceder a financiación sostenible. Esa traducción conecta la información sobre naturaleza con decisiones empresariales.
Naturaleza y clima: una agenda común de resiliencia
El cambio climático y la pérdida de naturaleza están conectados. La degradación de ecosistemas puede incrementar la vulnerabilidad climática y, en sentido contrario, su protección y restauración pueden contribuir a la adaptación, la mitigación y la resiliencia.
Para la Junta, esta relación implica evitar agendas separadas cuando ambas inciden sobre la capacidad del negocio para anticipar y gestionar riesgos. Integrarlas permite mirar conjuntamente condiciones ecológicas y climáticas relevantes para la resiliencia y el valor de largo plazo.
De la sostenibilidad a la gobernanza del negocio
La naturaleza se vuelve operativa en la gobernanza cuando entra en estrategia, gestión integral de riesgos, presupuestos, incentivos, debida diligencia y decisiones de capital. También exige preguntas sobre dependencias, impactos, riesgos materiales, oportunidades, métricas, capacidades internas y preparación frente a nuevas expectativas regulatorias.
La Junta no necesita convertirse en experta técnica. Sí requiere conocimiento suficiente para orientar, cuestionar y evaluar la gestión de la administración, junto con roles claros, información periódica y capacidades institucionales. Así, la agenda de naturaleza deja de quedar reservada a un área especializada y pasa a formar parte de la supervisión del negocio.
Una responsabilidad estratégica de largo plazo
La naturaleza está emergiendo como un factor estratégico para gestionar riesgos, fortalecer resiliencia y crear valor. El papel de la Junta es asegurar que esa dimensión llegue a las decisiones que orientan el negocio, con preguntas, información y capacidades suficientes para evaluar la exposición y las oportunidades disponibles.
Transforma acompaña a juntas directivas y equipos de alta dirección a fortalecer capacidades para integrar consideraciones relacionadas con la naturaleza en la gobernanza y la toma de decisiones.
Consulta la publicación completa para profundizar en los seis frentes que pueden orientar a las juntas directivas al integrar la naturaleza en la gobernanza y la toma de decisiones.
Source
Transforma. (s. f.). El rol de las juntas directivas frente a la naturaleza.
Para esta adaptación web, incorporar la naturaleza en la toma de decisiones permite a las juntas directivas considerar riesgos, oportunidades y valor de largo plazo, una perspectiva que Transforma conecta con su apuesta por unas finanzas alineadas con una transición climática justa y resiliente. Esta vinculación es una lectura institucional del equipo de Transforma, no una afirmación textual del documento original.
De la naturaleza a decisiones empresariales más resilientes
Desde la apuesta de Transforma por Finanzas alineadas con una transición climática justa y resiliente, estas orientaciones permiten llevar la naturaleza desde la sostenibilidad hacia decisiones de gobernanza, riesgo y asignación de capital.
- Comprender la exposición y traducirla en decisiones: identificar dependencias e impactos sobre la naturaleza y reconocer los riesgos y oportunidades que pueden generar para el negocio.
- Integrar naturaleza y clima en la resiliencia: abordar ambas dimensiones de forma articulada puede fortalecer la adaptación, la mitigación y la resiliencia del negocio.
- Llevar la naturaleza a la gobernanza: incorporarla en estrategia, riesgos, presupuestos, incentivos y decisiones de capital, con capacidades e información suficientes para supervisar la gestión.
En el ámbito empresarial, avanzar en estas condiciones puede contribuir a que la naturaleza forme parte de las decisiones que buscan gestionar riesgos, fortalecer la resiliencia y proteger el valor de largo plazo.


