La experiencia de estos años deja una lección para el país y para la región; la instalación de las tecnologías es apenas el comienzo. Lo que define si una comunidad energética se mantiene en el tiempo es su capacidad para organizarse y tomar decisiones.
¿Qué son las comunidades energéticas?
El Plan Nacional de Desarrollo las define como la asociación de usuarios o potenciales usuarios de servicios energéticos para generar, comercializar y/o usar eficientemente la energía, a partir de Fuentes No Convencionales de Energía Renovable (FNCER), combustibles renovables y recursos energéticos distribuidos (Ley 2294 de 2023, art. 235).
En la práctica, pueden ser juntas de acción comunal, resguardos indígenas, colegios rurales o asociaciones de comerciantes que producen energía a partir de energía solar fotovoltaica o pequeñas centrales hidroeléctricas (PCH), entre otras. La electricidad generada puede cubrir su consumo y los excedentes pueden venderse a la red y los ingresos se distribuyen o reinvierten, según los acuerdos de sus integrantes.
¿Cómo funciona una comunidad energética?
La regulación reconoce dos formas en que una comunidad puede participar en el sistema eléctrico (MinEnergía, 2026, pp. 34-36):
- Autogeneración colectiva (AGRC): la comunidad produce energía principalmente para su propio consumo, con posibilidad de vender los excedentes a la red.
- Generación distribuida colectiva (GDC): la comunidad genera energía conectada a un sistema de distribución local o microrred para venderla.
Las comunidades energéticas y la democratización de la energía
Durante décadas, la electricidad ha seguido un modelo centralizado en el que grandes empresas la generan, distribuyen y comercializan hasta llegar a los hogares, quienes pagan por el servicio. Las comunidades energéticas cambian este paradigma.
Este cambio, es especialmente relevante en América Latina donde, pese a que cerca del 97 % de la población tenía acceso a la electricidad, en 2019 los cortes del servicio duraron 16 veces más que en la Unión Europea. Países como Brasil, Chile, Costa Rica, Argentina y Panamá ya cuentan con iniciativas comunitarias que buscan fortalecer la participación ciudadana en el sistema energético. (AIE, 2024).
En Colombia, el programa de Comunidades Energéticas recibió más de 18.000 postulaciones desde su creación. A julio de 2026, había implementado 589 comunidades en 130 municipios, que beneficiaban a más de 20.000 usuarios (MinEnergía, 2026, p. 13).
Estas iniciativas tienen una puntual relevancia en las Zonas No Interconectadas (ZNI), territorios a los que no llega la red eléctrica nacional. Allí, muchas comunidades enfrentan mayores dificultades de acceso, aislamiento y vulnerabilidad climática. En estos territorios, las comunidades energéticas pueden contribuir a responder a las necesidades locales y hacer parte de una transición energética justa (WRI Colombia, 2026).
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Después de la instalación: la gobernanza define el futuro de una comunidad energética
La instalación de una tecnología no garantiza que una comunidad pueda mantenerla en funcionamiento ni gestionar sus beneficios. Para ello, sus integrantes necesitan acuerdos sobre la operación, la distribución de responsabilidades, la administración de los recursos y la financiación del mantenimiento.
Transforma contribuye a que las comunidades energéticas puedan gestionar sus sistemas de forma autónoma y sostenible en el tiempo, fortaleciendo las capacidades técnicas, administrativas y financieras que necesitan para administrarlos, operarlos y tomar decisiones sobre su futuro.
Este trabajo se refleja en tres experiencias que muestran cómo fortalecer la gestión comunitaria de la energía permite a las comunidades asumir un papel activo en la transición energética.
Electropalmor: una pequeña hidroeléctrica en el Magdalena
En Palmor de la Sierra, corregimiento de Ciénaga (Magdalena), la asociación sin ánimo de lucro ELECTROPALMOR E.S.P. opera desde comienzos de los años noventa una pequeña central hidroeléctrica que abastece a más de 600 usuarios.
Con el acompañamiento de Transforma, la comunidad está asumiendo por su cuenta el mantenimiento de la PCH. Las acciones técnicas correctivas prevén el aumento de la generación de energía un 36 %, y la adopción de protocolos de seguridad ha mejorado en 27 % su capacidad de respuesta ante riesgos eléctricos.
La asociación también fortaleció su registro contable, lo que hoy le permite conocer mejor su situación financiera y planificar los recursos que garantizan el funcionamiento de la pequeña central hidroeléctrica.
«Esto nos va a permitir fortalecer capacidades técnicas, operativas, administrativas y financieras». — Sol Zapata, directora ejecutiva de la comunidad energética Electropalmor
UNDECO Santa Marta: tenderos le apuestan a la energía solar
20 tenderos vinculados a la comunidad energética UNDECO Santa Marta cuentan con sistemas solares fotovoltaicos en sus establecimientos. Gracias al proceso de fortalecimiento, hoy realizan el mantenimiento preventivo básico, gestionan su demanda de energía y monitorean el desempeño de sus equipos.
Esta autonomía es la que permite sostener en el tiempo una reducción de hasta el 60 % en la factura mensual de energía de cada negocio.
ASOTUK CABO: electromovilidad al servicio del turismo comunitario
En Calamar (Bolívar), los integrantes de la Asociación de Transportes Turísticos de Calamar, ASOTUK CABO, prestan servicios de turismo comunitario con tuk-tuks eléctricos. Antes del proceso con Transforma, los asociados no tenían claridad sobre los procesos técnicos para optimizar la carga de las baterías, realizar el mantenimiento preventivo de los tuk tuks y del proceso de AOM de la comunidad.
Ahora, la asociación cuenta con una mayor apropiación de los procedimientos operativos y formalizó roles para gestionar el sistema de electromovilidad de forma colectiva. El 77 % de sus integrantes culminó el proceso formativo y asumió compromisos de gobernanza. Con esta estructura organizativa, la asociación proyecta ampliar su flota de 13 a 50 vehículos.
Estas comunidades pasaron de ser usuarios con soluciones energéticas instaladas a organizaciones estructuradas con roles, reglas y herramientas de gestión para tomar decisiones sobre su energía; dejando un precedente para otras comunidades energéticas de la región.
Estas experiencias muestran cómo la transición energética también se puede construir desde los territorios, cuando las comunidades cuentan con herramientas para responder a sus necesidades energéticas.
Conozca más sobre el trabajo de Transforma en transición energética justa.