El almacenamiento energético puede facilitar la integración de más energía solar y eólica en América Latina. Su despliegue requiere que la planificación, la regulación y los mercados reconozcan la flexibilidad que aporta. Esa flexibilidad permite ajustar la generación, el consumo y los flujos eléctricos ante cambios del sistema, preservando la estabilidad y la confiabilidad del suministro.
Transforma examina las experiencias de Brasil, Chile, Colombia y Perú para orientar decisiones sobre tecnologías y políticas públicas. Los casos muestran necesidades diferentes: gestionar excedentes renovables, fortalecer el suministro en territorios aislados o complementar la capacidad de respuesta de las hidroeléctricas. Una misma tecnología no cubre todas estas funciones.
El documento presenta una ruta para integrar el almacenamiento según el servicio requerido, su ubicación y su duración. Esto implica combinar soluciones, reconocer su valor económico y evaluar su relación con las redes. La elección también exige considerar los impactos territoriales y las cadenas de suministro desde la planificación.
Principales hallazgos
- Chile: gestionar excedentes solares y restricciones de red. A noviembre de 2025, el Coordinador Eléctrico Nacional registró 1.405 MW de potencia y 6.043 MWh de capacidad energética en baterías operativas. Su despliegue responde a vertimientos solares y restricciones en la capacidad de transmisión.
- Perú: fortalecer el suministro en sistemas aislados. Al menos nueve sistemas aislados con soluciones híbridas de energía solar y baterías están operativos. Estas iniciativas buscan sustituir progresivamente la generación diésel y mejorar la continuidad del servicio, vinculando el almacenamiento con el acceso energético.
- Colombia: conectar planificación y remuneración. El almacenamiento se perfila como un recurso estratégico para aportar flexibilidad al sistema eléctrico, pero su despliegue enfrenta limitaciones de remuneración. Su integración requiere coordinar las necesidades identificadas en la planificación con reglas que permitan prestar y valorar sus servicios.
- Brasil: complementar la flexibilidad hidroeléctrica. La expansión solar, eólica y distribuida aumenta las exigencias operativas sobre las hidroeléctricas. Las baterías se perfilan como un recurso estratégico de mediano plazo para complementar su respuesta; su adopción depende de la evolución regulatoria y las señales económicas.
El almacenamiento energético en América Latina no enfrenta un desafío tecnológico, sino uno de integración sistémica. Su despliegue no depende principalmente de la disponibilidad de soluciones, sino de la capacidad de los sistemas eléctricos para reconocer, planificar y valorar la flexibilidad como un componente central de su operación.
Por qué la expansión renovable exige más flexibilidad
Las experiencias analizadas muestran que cada sistema eléctrico necesita recursos de flexibilidad acordes con sus condiciones. Cuando la generación renovable concentra excedentes en determinados lugares y horas, la red y los recursos disponibles no siempre permiten gestionarlos. Si las necesidades de flexibilidad y estabilidad no se atienden oportunamente, aparecen restricciones operativas.
Una manifestación de estas restricciones son los vertimientos: reducciones del despacho o de la inyección de generación disponible, ordenadas por el operador ante limitaciones de transmisión, sobreoferta o requerimientos de seguridad. Parte de la energía renovable disponible queda entonces sin aprovechar. Identificar la causa y el momento de estas restricciones permite precisar qué servicio de flexibilidad debe aportar el almacenamiento.
Seleccionar tecnologías según el servicio y la duración
Responder a esas necesidades exige seleccionar tecnologías según el servicio y la duración requeridos:
- Electroquímico (baterías): aporta respuesta rápida para frecuencia, rampas y traslado de energía dentro del día; su expansión requiere considerar los minerales críticos y la gestión del ciclo de vida.
- Mecánico (bombeo hidráulico): almacena grandes volúmenes durante horas o días, con condiciones geográficas, ambientales y territoriales que requieren planificación de largo plazo.
- Térmico: acumula calor para uso posterior y puede aprovechar infraestructura solar de concentración o industrial existente.
- Químico: el hidrógeno y sus derivados permiten conservar energía durante periodos prolongados, aunque con menores eficiencias de conversión.
Esta complementariedad permite construir una cartera adaptada a cada sistema y considerar sus impactos socioambientales desde la selección.
Habilitar servicios remunerados y coordinar las redes
Las recomendaciones del documento vinculan esa selección técnica con tres decisiones: definir dónde y para qué se necesita flexibilidad, habilitar su participación mediante la regulación y remunerar los servicios prestados. Los mecanismos transparentes y competitivos para frecuencia, reservas o soporte de tensión pueden mejorar las señales económicas. Así, la capacidad de responder a una necesidad operativa encuentra una vía de participación y reconocimiento en el sistema.
Para que el almacenamiento contribuya a aliviar restricciones de red, se propone incorporarlo en los planes de expansión de transmisión y distribución. En zonas con congestión persistente o incertidumbre sobre la demanda y la generación, la evaluación debe considerar si puede complementar las obras previstas o diferir algunas inversiones. Así, sus servicios se valoran como parte de las decisiones sobre infraestructura.
La gestión de congestiones también puede apoyarse en recursos distribuidos. Mediante agregadores que coordinen pequeñas baterías y otros recursos, estos podrían prestar servicios al sistema y ayudar a aliviar restricciones locales. Para habilitar esa participación, se propone establecer reglas de acceso, desarrollar plataformas de coordinación y definir remuneraciones que reconozcan la flexibilidad aportada.
América Latina cuenta con distintas tecnologías de almacenamiento y experiencias que muestran dónde pueden aportar valor. El desafío compartido es convertir ese potencial en servicios que respondan a las necesidades de cada sistema eléctrico. Una planificación que conecte esas necesidades con decisiones tecnológicas, reglas de participación y criterios socioambientales podría favorecer una integración renovable más eficiente y confiable, ajustada a las condiciones de cada territorio.
Consulta la publicación completa para profundizar en los casos nacionales, las tecnologías de almacenamiento y las recomendaciones de política pública.
Source
Carrillo, D., Hoyos, O., & Klemas, L. (2026). El rol del almacenamiento energético en América Latina: avances y retos en la región. Lecciones aprendidas desde Brasil, Chile, Colombia y Perú. Transforma.
Una transición energética justa, como la que impulsa Transforma, necesita decisiones de almacenamiento que reconozcan su valor para el sistema eléctrico y sus condiciones socioambientales. Identificar dónde, cuándo y para qué se necesita flexibilidad ofrece criterios para orientar esas decisiones en América Latina.
Decisiones para integrar el almacenamiento en la transición energética
El valor del almacenamiento depende de que su despliegue responda a necesidades concretas del sistema eléctrico y encuentre reglas que permitan reconocer sus servicios. En el marco de la apuesta de Transforma por una transición energética justa, la publicación propone:
- Planificar a partir de las necesidades del sistema: identificar dónde y cuándo se requiere flexibilidad y evaluar sus costos antes de invertir en generación o redes.
- Crear reglas que reconozcan sus servicios: habilitar la participación del almacenamiento y establecer mecanismos de remuneración que reflejen el valor de la flexibilidad que aporta.
- Incluirlo en las decisiones sobre redes: evaluar si puede complementar obras o diferir inversiones, especialmente donde persisten congestiones o hay incertidumbre sobre demanda y generación.
Con estas condiciones y una evaluación de sus impactos socioambientales, el almacenamiento podría contribuir a sistemas eléctricos más confiables y eficientes en América Latina.


